La lírica latina
comienza en Roma mucho más tarde que la épica o el teatro, concretamente a
finales del siglo II a.C., en plena influencia helenística y cuando las
circunstancias políticas y sociales habían abocado los ánimos de los ciudadanos
cada vez más hacia la intimidad y la vida privada.
Las características de
esta nueva poesía siguen siendo semejantes a las de la lírica griega pero la
diferencia es que los romanos escribieron poca poesía lírica propiamente dicha
y además fue un producto pensado para ser leído y no cantado.
1. CATULO
Máximo representante de
los “poetae novi” uno de los poetas latinos más populares hoy día. Se le
recuerda ante todo como poeta amoroso.
Cayo Valerio Catulo,
nacido en Verona (84.54 a .C.),
tuvo una vida breve, pero intensa, aunque sin acontecimientos extraordinarios.
Era hijo de una familia provinciana, que aún sin grandes bienes de fortuna,
pudo dotarle de una excelente educación y facilitarle un trato social elevado:
políticos, aristócratas, intelectuales..
Catulo escribió
básicamente dos tipos de poemas:
·
poemas líricos de corta
extensión y epigramas , que en su mayoría reflejan sentimientos personales,
impresiones vividas , escenas eróticas...
·
poemas total o
predominantemente narrativos, en los que o no se alude en absoluto a su persona
o sólo para dar pretexto a una extensa digresión sobre cualquier tipo de tema.
2. HORACIO
Quinto Horacio Flaco
(65-8 a .C.)
nació en Venusia (Apulia ) y, con gran sacrificio de su familia, recibió una
esmerada educación en Roma y más tarde en Grecia.
Compuso poemas
englobados en dos géneros distintos:
a)
Los Épodos
Llamados por Horacio
”Iambi” están a media distancia entre la poesía satírica y lírica .Son 17
poemas cortos, de tono violento y agresivo sobre temas muy diversos: junto a
las críticas contra las guerras civiles, aparecen las invectivas contra
personas de la vida pública o privada, contra sus enemigos literarios o contra
mujeres perversas...
b) Las Odas (CARMINA)
Escritas entre el 30 y
el 20 a .C.,
se trata de composiciones líricas agrupadas en cuatro libros, con las que
intenta crear una poesía lírica que rivalice con la griega.
Estilo
El mismo Horacio
manifiesta sus gustos literarios en la Epistula ad Pisones, verdadero
tratado de teoría literaria. Pueden resumirse en las siguientes
características:
·
Plasticidad: intenta
describir sus sentimientos a ideas a partir de elementos de la naturaleza con
la intención de que sean más fácilmente entendibles.
·
Sentido del equilibrio:
huye de la exageración y resalta la importancia del orden y colocación de las
palabras.
·
Sentido de la
perfección: utiliza en todo momento la palabra o construcción exacta.
3. VIRGILIO
Lee atentamente el
contenido de esta página web y contesta a continuación a las cuestiones
que se te plantean:
1)
¿Qué años
tendría el poeta en la actualidad?
2)
¿En qué país
está actualmente su lugar de nacimiento?
3)
Explica en qué
radica la importancia de la relación que mantuvo con un tal Octavio.
4)
Busca en el
diccionario el significado de la palabra “mecenas” y relaciónalo con con el consejero del emperador Augusto, gran
amigo de Virgilio.
5)
¿En qué ciudad
italiana escribió su obra?
6)
Explica qué ha
hecho posible que haya llegado hasta nosotros el gran poema épico acerca de los
orígenes de Roma escrito por Virgilio.
7)
¿Qué son las
Bucólicas?
8)
¿Por qué razón
escribio las Geórgicas?
9)
¿Qué suponía La
Eneida para los romanos?
10)
¿Por qué el
emperador Augusto tenía especial interés en esta obra?
Escucha a Virgilio recitando un fragmento de Las Bucólicas en este montaje. ¿Quién dijo que el Latín era una lengua muerta?
4. OVIDIO
Busca información
acerca de las dos principales obras de Ovidio ( Las metamorfosis y El
arte de amar) y explica en qué consisten, respectivamente, cada una de ellas.
ACTIVIDADES
Carmen II
Gorrioncito, joya de mi pequeña,
con quien juega, al que resguarda en el seno,
al que suele dar la yema del dedo
y le incita desgarrados mordiscos:
cuando a mi deseo resplandeciente
le place tornarse alegre y aliviarse
de sus cuitas, para aplacar su ardor,
¡cuánto me gustaría, como hace ella,
jugar contigo y desterrar las penas
lejos de mi triste ánimo!
con quien juega, al que resguarda en el seno,
al que suele dar la yema del dedo
y le incita desgarrados mordiscos:
cuando a mi deseo resplandeciente
le place tornarse alegre y aliviarse
de sus cuitas, para aplacar su ardor,
¡cuánto me gustaría, como hace ella,
jugar contigo y desterrar las penas
lejos de mi triste ánimo!
Catulo
Carmen V
Vivamos y amemos, oh Lesbia mía,
y démosles menos valor que a un as
a las voces de los viejos severos.
Los astros pueden morir y volver;
muerta nuestra breve luz, deberemos
dormir una última noche perpetua.
Dame mil besos, seguidos de un ciento;
luego otros mil, luego un segundo ciento;
luego otros mil seguidos, luego un ciento.
Después, hechos ya muchísimos miles,
revolvámoslos, para no saber
ni nosotros, ni el malvado que mira
acechante, cuántos besos nos dimos.
y démosles menos valor que a un as
a las voces de los viejos severos.
Los astros pueden morir y volver;
muerta nuestra breve luz, deberemos
dormir una última noche perpetua.
Dame mil besos, seguidos de un ciento;
luego otros mil, luego un segundo ciento;
luego otros mil seguidos, luego un ciento.
Después, hechos ya muchísimos miles,
revolvámoslos, para no saber
ni nosotros, ni el malvado que mira
acechante, cuántos besos nos dimos.
Catulo
1)
Lee atentamente
los dos textos anteriores y razona cómo calificarías cada uno de ellos: cómico,
narrativo, amoroso, fúnebre, erótico o satírico.
2)
Explica en qué
radica la ambigüedad del Carmen II.
3)
Explica con tus
palabras el sentido de los versos del Carmen V.
4) Escucha la siguiente versión lírica de este famosísimo poema catuliano.
Carminum I (11)
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
Horacio
Épodo II
“Feliz aquel que lejos de los negocios,
como la antigua raza de los mortales,
los paternos campos con las reses hostiga
suyas,
liberado de toda usura,
y no le despierta, soldado, la trompeta
brava,
ni le espanta el iracundo mar,
y el foro evita, y los soberbios -de los
ciudadanos
más poderosos- umbrales.”
1)
Estos poemas
están en el origen de los tópicos literarios
más fecundos de la literatura. El “Carpe diem” y el “Beatus Ille”¿ Con cuál relacionas cada
uno de ellos? Explica el valor de dichos tópicos.
Militia amoris (Amores,
I 9)
Es soldado todo amante y Cupido tiene su campamento propio; (...)
La edad idónea para la guerra, conviene también al amor. Cosa inútil es un
soldado viejo, cosa inútil es el amor de un viejo. Los años que reclaman los
generales en un soldado valiente, ésos mismos los reclama una joven bonita en
el hombre que la acompaña. Ambos están de guardia la noche entera; en el suelo
se acuestan uno y otro: uno vigila la puerta de su dueña, otro la de su
general. El oficio de soldado es un largo camino; pon en marcha a la joven, y
su amante estará pronto para seguirla sin fin. Arremeterá contra los montes que
se le pongan por delante, y contra los ríos crecidos por el aguacero; pisará él
por encima de montones de nieve; y si tiene que cruzar el mar, no pondrá como
pretexto para no hacerlo los Euros huracanados, ni buscará para surcar las
aguas las constelaciones propicias. ¿Quién, a no ser un soldado o un amante, es
capaz de soportar el frío de la noche, y la nieve mezclada con lluvia copiosa?
Uno es enviado como espía a los odiosos enemigos, el otro tiene los ojos
puestos en su rival, como si de un enemigo se tratase. Uno asedia ciudades
poderosas, otro el umbral de su amiga altanera; uno rompe las puertas de una
ciudad, como el otro las puertas de una casa.
Ovidio
1) Enumera, con tus palabras, cuáles son los puntos comunes que
Ovidio establece entre los soldados y los amantes.

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