Aunque con bastante retraso ( estas son jornadas complicadas para todos) me sumo al homenaje a la Generación del 27 que año tras año propone Toni Solano desde su blog (Re)paso de Lengua , con motivo de un nuevo aniversario de la famosa reunión sevillana de los poetas del grupo que sirvió como carta de presentación de toda una generación literaria.
He escogido uno de los Sonetos del Amor Oscuro de Lorca porque son unos poemas que no han dejado de impactarme desde la primera vez que los descubrí , en 1991, mientras estaba de Erasmus en la Universidad de La Sapienza ( Roma). Hasta ese momento yo sólo conocía la faceta más popular y racial de Federico, que había leído y estudiado sin demasiado entusiasmo, y gracias a Stefano Arata, mi profe de Literatura, que tuvo la feliz idea de proponerme trabajar sobre estos sonetos y Poeta en Nueva York, descubrí todo un universo poético que me deslumbró y que me ha tenido cautivada desde aquel entonces hasta la actualidad.
Vicente Aleixandre es el autor del siguiente comentario acerca de último corpus poético producido por Federico García Lorca y son suyas las palabras que habrían de calificar como "oscuros" los sonetos de amor que constituyen uno de los más hermosos conjuntos líricos de nuestra poesía.
"... Recordaré siempre la lectura que me hizo, tiempo antes de partir
para Granada, de su última obra lírica, que no habíamos
de ver terminada. Me leía sus Sonetos de amor oscuro, prodigio de pasión,
de entusiasmo, de felicidad, de tormento; puro y ardiente monumento al amor,
en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta
en trance de destrucción. Sorprendido yo mismo, no pude menos que quedarme
mirándole y exclamar: '(...) ¡qué corazón! ¡Cuánto
ha tenido que amar, cuánto que sufrir!' Me miró y me sonrió
como un niño. Al hablar así no era yo probablemente el que hablaba.
Si esa obra no se ha perdido; si, para el honor de la poesía española
y deleite de las generaciones hasta la consumación de la lengua, se conservan
en alguna parte los originales, cuántos habrá que sepan, que aprendan
y conozcan la capacidad extraordinaria, la hondura y la capacidad sin par del
corazón de su poeta."
Es, sin duda, un poemario inacabado y truncado por la absurda muerte del poeta, acaecida justo una año antes de que su amigo Aleixandre pronunciara las anteriores palabras. Desde que descubrí estos poemas nunca he dejado de pensar hasta dónde habría podido llegar Lorca en su carrera literaria...si esta hermosura, prodigio de construcción gongorina y vanguardista al mismo tiempo, hubiese seguido desarrollándose, no me atrevo a pensar qué cotas de belleza y de perfección hubiesen alcanzado sus versos. Escalofrío me produce elucubrar sobre ello.
Sabido es que los Sonetos salen a la luz en ABC hace apenas veintisiete años, una vez muerto el hermano de Federico, quien había dejado explícitamente dispuesto en su testamento que los poemas no fuesen publicados bajo ningún concepto con su nombre original de Sonetos del Amor oscuro sino simplemente como Sonetos o Sonetos amorosos. Todo este empeño en ocultar, o modificar, la última producción lorquiana sólo se explica si leemos atentamente los versos que los componen y descubrimos que precisamente es Federico en esos poemas quien evidencia, sin más tapujos que los estrictamente poéticos, su tendencia homosexual y el verdadero objeto de su deseo amoroso. Ése es el amor oscuro que desborda estos versos. Y esa es la razón del injustificable y pacato misterio en torno a ellos.
Con respecto a quién fue el inspirador de tan ardientes y desgarradoras palabras poco se sabe. Parece ser que en los últimos años de su vida, el corazón de Federico estaba absolutamente entregado a Rafael Rodríguez Rapún, un joven al que conoció en la Residencia de Estudiantes y que perteneció al grupo de teatro de La Barraca. Con él mantuvo una relación tempestuosa, abierta y terriblemente pasional, con altibajos que determinaron en muchos casos la vida del poeta y, por ende, su producción literaria. Se sabe que Rafael Rodríguez Rapún encontró la muerte en el frente del Norte justo un año después del asesinato de García Lorca, el 18 de agosto de 1937.
Os dejo aquí uno de los sonetos y , a continuación, la versión musicada por Amancio Prada. Espero que los disfrutéis.
Noche del amor insomne
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadenas.
Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.
La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.
Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

Magnífica elección. Gracias por seguir el homenaje. Un saludo.
ResponderSuprimirCierto, he disfrutado con tu interesante homenajecuando ya comienza a acercarse el final de este día dedicado a #poema27
ResponderSuprimirComparto la fascinación. Cuido el libro como oro en paño. Un beso, a ti que emigrarás en breve a tierras más verdes...
ResponderSuprimirPrecioso poema y preciosas palabras las tuyas. Me ha encantado leerte.
ResponderSuprimirMARU
Una entrada preciosa. Gracias por compartir.
ResponderSuprimirHay poemas, libros, que descubrimos un día y están con nosotros para siempre. Me ha gustado leer tu experiencia con estos poemas y me ha gustado releerlo.
ResponderSuprimirUn saludo, paisana.
Gracias a todos por pasaros por Trapisonda a compartir vuestras impresiones sobre las palabras lorquianas.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Soy poco amante de Lorca, lo confieso, pero este poema siempre me ha llegado al alma
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